“Hay quien todavía duda de las capacidades de las mujeres para gestionar una explotación agraria”

En Cataluña un 60% de los titulares de las explotaciones agrarias son hombres, un 27% mujeres y el 13% restante personas jurídicas

El encasillamiento y la poca visibilidad social, la necesidad de una formación adecuada, la poca representación en los órganos de decisión, algunos de los problemas de la mujer campesina

«Hay gente que aún duda de las capacidades que tenemos las mujeres campesinas para gestionar una explotación agraria o conducir un tractor», ha afirmado Laia Angrill, una joven ganadera de vacas de leche, en el transcurso de la presentación de la mesa redonda «Mujeres y ruralidad» celebrada esta tarde en el marco de la Feria de Sant Miquel y Eurofruit. El encasillamiento y la poca visibilidad social, la necesidad de una formación adecuada, la poca representación en los órganos de decisión son algunas de las problemáticas con las que se topa la mujer campesina.

La presentación del acto ha corrido a cargo de Carles Gibert, diputado y vicepresidente del Patronato de Promoción Económica de la Diputación de Lleida, y de Mario Urrea, presidente de la Asociación de Micropueblos de Cataluña, entidad organizadora de la mesa redonda. Precisamente, uno de los objetivos básicos de la asociación es revertir la despoblación en el ámbito rural, hito en el que la integración laboral de la mujer en condiciones de igualdad juega un papel muy importante.

Con sólo 22 años, Laia Angrill es miembro de la Comisión Sectorial Lechera y de la Sectorial de Jóvenes de UP. Cree que todavía hay que trabajar mucho para «cambiar la perspectiva de género para caminar hacia la igualdad y sensibilizar a la gente sobre el valor social que tiene nuestro oficio». Laia, que se inició en el negocio familiar muy joven, cree que es fundamental fijar la población femenina en el campo para asegurar el relevo generacional y que una de las claves reside en el trabajo realizado en casa, más que el trabajo de las Administraciones: “hay que educar a las niñas que nacen en el campo, ya de pequeñas, para que conozcan bien y valoren este oficio”. También incide en la importancia de “visibilizar el trabajo de las mujeres que llevan años trabajando en el campo, para que las niñas que suben tengan referentes”. Añade que es necesario un cambio de mentalidad de la sociedad respecto al campesinado, que por un lado se considera “un oficio sucio” y por otro es todavía un sector muy masculinizado.

Esmeralda Roureda lamenta la poca representación femenina en los órganos de decisión

Esmeralda Roureda, presidenta de JARC Lleida y «primera mujer vocal de la historia del Canal de Aragón y Cataluña», explica que como agricultora se ve afectada por las problemáticas que afectan al mundo agrario y que han incrementado los costes de producción (crisis sanitaria, guerra de Ucrania), por un lado, y por el hecho de ser mujer, por el otro. «Somos pocas, trabajamos 10 o 12 horas cada día, y muchas no estamos dadas de alta en la Seguridad Social», afirma. «Desde JARC trabajamos para que las mujeres se aseguren, pero no avanzamos mucho en este tema». Esmeralda lamenta también la poca representación femenina en los órganos de decisión de cooperativas, comunidades de regantes y organizaciones agrarias del mundo rural, con tan sólo un 9%. Cree que las mujeres deben jugar un papel clave en este ámbito y deben poder acceder a la formación que necesitan para trabajar en el sector, «que precisamente tiene una gran carencia de mano de obra». Al mismo tiempo, piensa que las mujeres deben empoderarse y creer en sus capacidades. Esmeralda es un caso atípico, puesto que hace 13 años trabajaba en el sector sanitario y “tenía una vida bastante acomodada”, y por un tema de relevo generacional decidió incorporarse al mundo agrario y asumir una explotación ganadera y agrícola.

Dolors Català piensa que pronto será normal que haya mujeres en las juntas de las entidades

La presidenta de la Asociación de Mujeres del Mundo Rural en Cataluña, Dolors Català, trabaja en la explotación agrícola familiar produciendo aceite y, con el residuo del mismo, elaborando jabón. Defiende el asociacionismo de las mujeres, y explica que el hecho de ser mujer no es ningún problema en el trabajo del día a día, pero que en cambio las entidades del sector agrario tienen una escasa representación femenina. Confía en que con las nuevas generaciones vayan cambiando los roles hombre-mujer con un equilibrio entre las tareas de casa y del campo y cree en cambio que «en el mundo rural las mujeres están más formadas que los hombres,» y que poco a poco se irá viendo como algo normal que haya mujeres en las juntas de las entidades.

Núria Fontanet recalca que cada vez hay más mujeres titulares de explotaciones agrarias

Por último, Núria Fontanet, coordinadora del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural en el Alto Pirineo y el Aran, explica que, “aunque todavía hay camino por recorrer”, en los últimos años se ha avanzado bastante en la tarea para visibilizar y poner en valor el trabajo de la mujer campesina, entre otros factores gracias a la Ley de 2015 de Igualdad de Género, la creación del consejo Asesor de las Mujeres, el Plan Estratégico para la Alimentación o el Plan Estratégico para la Ganadería Extensiva.

Fontanet trabajó unos años en una oficina comarcal en Puigcerdà (comarca de la Cerdanya), donde se familiarizó con la situación precaria de muchas mujeres campesinas y donde se gestó una asociación local de mujeres que con el tiempo se ha extendido a toda Cataluña. Tiene claro el papel clave de la mujer en el mundo agrario y explica que recientemente ha visitado la Escuela de Pastores de Cataluña y varios cursos de formación en los que las mujeres son mayoritarias. Afirma igualmente que «algunos de los proyectos del Alto Pirineo y el Aran más estimulantes y más emprendedores los están liderando chicas».

Hablando de estadísticas, Fontanet ha explicado que, a nivel de Cataluña, un 60% de los titulares de las explotaciones agrarias son hombres, un 27% mujeres y un 13% personas jurídicas (sociedades, cooperativas, etc.). Por otro lado, a nivel del Alto Pirineo y el Aran, entre 2016 y 2022 un 66% de las solicitudes de instalaciones por parte de jóvenes son de hombres y un 34% son de mujeres, “lo que contrasta con los datos de 1997, año en el que las solicitudes de mujeres no pasaban probablemente de un 5%”.

La Asociación de Micropueblos de Cataluña es una entidad sin ánimo de lucro, que quiere dar una voz conjunta a los pueblos de Cataluña que tienen menos de 500 habitantes, así como mejorar la capacidad de gestión de los ayuntamientos y la calidad de vida de sus habitantes.

El acto ha sido organizado por la Asociación de Micropueblos de Cataluña con el apoyo de la Diputación de Lleida y la colaboración de la Diputación de Barcelona, Diputación de Girona, Diputación de Tarragona y Área Metropolitana de Barcelona.