La Cámara detecta posibilidades de cierre de acuerdos en temas de fertilizantes y abonos y de equipamiento de riego
La misión comercial inversa de importadores de maquinaria y equipamientos para la agricultura de Turquía, organizada por la a Cámara de Comercio e Industria de Lleida y Fira de Lleida, ha sido el marco de 150 reuniones entre importadores turcos y representantes de empresas fabricantes de maquinaria agrícola de Cataluña. Un total de 14 empresas turcas (importadoras de maquinaria, equipamientos agrícolas y fertilizantes) y 13 empresas de Lleida han participado en la misión comercial, celebrada en el marco de la Feria Agraria de Sant Miquel.
Durante la jornada de hoy sábado se repiten algunas reuniones para profundizar en el diálogo, se visitarán los stands de aquellas empresas participantes que son expositoras en la Feria de Sant Miquel y las instalaciones de otros participantes, y se entregarán muestras de algunos productos que pueden interesar a las firmas de Turquía.
Los técnicos de la Cámara consideran que hay buenas expectativas de cerrar acuerdos en temas de fertilizantes y abonos, así como en el ámbito de los equipamientos de riego, ya que en estos momentos la producción local turca de estos productos está a un nivel muy inferior al de nuestras empresas, y por tanto está importando de otros países.
En cuanto el tema de la maquinaria agrícola pesada, habrá que esperar la evolución del contactos hechos esta semana, aunque también hay ciertas posibilidades dado el vacío que tiene el mercado turco en el ámbito de cierto tipo de maquinaria específica (como por ejemplo máquinas de recolección de frutas y hortalizas).
Oriol Oró, Director General de Fira de Lleida afirma que «el objetivo de esta misión es contribuir a la internacionalización de las empresas del sector de la maquinaria y equipamientos para la agricultura y conseguir su penetración en uno de los principales productores agrícolas de Europa, la feria genera oportunidades de negocio a través de los diferentes contactos comerciales, ya sean de ámbito estatal o internacional». Turquía tiene actualmente 27,6 millones de hectáreas de tierra cultivable —un 35% de la superficie total del país— y un 25% de la mano de obra turca trabaja en el sector de la agricultura y la ganadería.
Es necesario remarcar que la agricultura turca registra una productividad baja, principalmente por la falta de mecanización agrícola, por lo que el mercado otomano representa una buena oportunidad de negocio para el sector de la maquinaria agrícola. De hecho, las previsiones son que en los próximos años el parque de tractores de ese país aumente anualmente a razón de 25.000-35.000 vehículos.
En cuanto al sector del riego, también registra un fuerte crecimiento anual, en buena parte gracias a los ambiciosos proyectos de carácter público que se están ejecutando, como los planes de regadío de la Dirección General de Recursos Hidráulicos o el programa de desarrollo de la región del sureste de Anatolia.
Finalmente, el consumo de fertilizantes presenta un crecimiento moderado pero estable, y las importaciones turcas de estos productos se han incrementado notablemente en esta década.
