Los cuatro patrones de Fira de Lleida participaron en el programa especial de «Lleida al dia», de Lleida TV, sobre los 60 años de la época moderna de la Feria de Sant Miquel. El alcalde de Lleida, Àngel Ros; el presidente de la Diputación de Lleida, Joan Reñé; el delegado del Gobierno de la Generalitat en Lleida, Ramon Farré, y el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Lleida, Joan Simó, recordaron con nostalgia y buen humor las visitas de niñez al salón con sus familias. Entre sus recuerdos, destacaron la exposición multicolor de fruta; las muestras de tractores, animales y coches; los bocadillos de frankfurt; la publicidad que cogían de los stands; el autobús de una entidad bancaria que repartía cambio; las pelotas de regalo o las gorras y las viseras de cartón.
En 1946 se celebró la Exposición Agrícola Ganadera Comercial (que es el primer nombre que recibió la Feria de Sant Miquel de la época moderna). Pero la actividad ferial de la ciudad de Lleida viene de lejos, ya que el año 1232 el rey Jaume I concedió el privilegio a la población para celebrar una feria agrícola de 10 días entorno de la festividad de San Miguel. Hay que recordar que antes de la época moderna de la Feria de Sant Miquel, hubo dos gran hitos: en 1921, la incorporación de los expositores de tractores, y en 1929, la llegada de los expositores de fruta y flores.
Los cuatro patrones coincidieron en destacar la importancia de los canales de regadíos (Pinyana, Cataluña-Aragón, Urgell y Segarra-Garrigues) en el proceso de conversión de las tierras de Lleida en el polo alimentario del sur de Europa, un hecho que ha facilitado que la Feria de Sant Miquel se haya convertido en el salón de referencia del mundo agrario. Así, Àngel Ros apuntó la importancia del Segarra-Garrigues para toda la economía de Lleida. Ramon Farré destacó que los profesionales del mundo agrario de Lleida siempre han destacado por su capacidad de innovar y por ello no han dudado en viajar al extranjero para investigar cómo se produce la fruta de otras zonas para incrementar la producción local.
Joan Simó hizo hincapié en la iniciativa de los leridanos para innovar y ser pioneros en la agricultura estatal, mientras que Joan Reñé remarcó su capacidad para convertir una tierra de secano en una de regadío e incorporar los cultivos extensivos o los forrajes. Reñé dijo que uno de los retos de Sant Miquel es recuperar la exposición multicolor de fruta y consolidarse como un salón especializado en fruticultura. Por otra parte, los cuatro patrones afirmaron que es necesario que desde el Aeropuerto de Lleida-Alguaire se pueda exportar fruta, con rapidez y seguridad y, sobre todo, con rentabilidad económica.
Igualmente, los patrones expresaron su opinión sobre la actual situación de la Feria de Sant Miquel. Àngel Ros dijo que Sant Miquel tiene una salud envidiable, ya que funciona bien económicamente, es un gran escaparate de la capacidad agroalimentaria de Lleida y supone un espacio ideal para realizar demostraciones de las principales novedades del sector y para hacer negocio. Ros también dijo que la institución ferial, a pesar de la crisis, ha sabido adaptarse a los tiempos actuales. Joan Simó dijo que el certamen tiene una salud inmejorable, al igual que Fira de Lleida, que es capaz de organizar 24 ferias. Ramon Farré dijo que Sant Miquel es el lugar de encuentro de representantes del mundo rural para intercambiar conocimientos. Joan Reñé añadió que, más allá del espacio expositivo, Sant Miquel es el punto de encuentro de los profesionales que vienen a ver qué se expone y comparten con el resto de empresarios las inquietudes que surgen durante el año.
Los cuatro patrones coincidieron en la idoneidad de construir el nuevo pabellón, aunque actualmente hay problemas de financiación para hacer inversiones. Sin embargo, reconocieron que entre todos se encontrará la solución para gestionar las dificultades económicas y poder edificar el nuevo equipamiento, ya que la feria necesita una nueva infraestructura en condiciones.
En cuanto al Palau de Vidre (Palacio de Cristal), Ramon Farré se mostró partidario de aprovecharlo como sea posible, pero, en todo caso, considera que los ciudadanos de la ciudad de Lleida deben decidir su futuro. Reñé también se manifestó en este sentido, pero pidió que se encuentre pronto una solución al equipamiento. Joan Simó se mostró contrario al derribo del edificio, pero recordó con añoranza el estanque que había anteriormente.
Finalmente, Àngel Ros recordó que este año se cumplen 150 años del parque de los Camps Elisis, una efeméride que se celebrará este otoño. Recordó que los Camps Elisis han sufrido tres transformaciones muy importantes, desde su construcción en el siglo XIX: la edificación del Palau de Vidre en la mitad del siglo XX y la apertura a la ciudad ya en el siglo XXI. En cuanto al Palau de Vidre, Ros dijo que se debe mantener por su valor histórico –es representativo de la época de los años 1950 y 1960–, indicando que es más una obra de ingeniería que de arquitectura. Ros sentenció que el Palau de Vidre se debe reformar y mantener como símbolo de una época de Lleida.

